jueves 28 de julio de 2011

REFLEXION RESPETUOSA Y EXTRAMUROS PARA COMPARTIR CON LOS QUE VOTARON A MACRI
Lo vimos
Por Mempo Giardinelli

Lo digo como hombre de provincia, de lo que ustedes llaman “interior”: me consta que a muchos ciudadanos/as que no votamos en la Ciudad de Buenos Aires nos preocupa enormemente la perspectiva de que nuestra vieja Capital Federal vaya a seguir gobernada, cuatro años más, por una persona a la que desde el comienzo de su gestión vimos achicar presupuestos y reparticiones de educación y de cultura, y que llegó a designar a un troglodita en el Ministerio de Educación y tardó once días en darse cuenta.

A muchos argentinos que no estaremos allí el próximo domingo 31 nos alarma un jefe de Gobierno al que vimos designar a ex policías de pésima trayectoria al frente de la naciente Policía Metropolitana; que ordenó la compra de pistolas-picanas y que está procesado por haber ordenado escuchas telefónicas ilegales.

La verdad es que sin agraviar uno puede sostener que es muy peligroso que ese hombre haga de la mentira política un estilo tan fuerte. Es un político que dice no serlo, pero que cuando fue diputado nacional vimos que fue un campeón de mediocridad porque casi no apareció por el Congreso, aunque seguramente cobró todos sus sueldos.

Lo vimos esta misma semana previa al ballottage decisivo, aplaudiendo las exageraciones del nunca sutil señor Biolcati en la Rural. Y después en Santa Fe, junto al señor Del Sel, lo vimos engañar a la ciudadanía al sostener, con la complicidad del terrorismo periodístico, que “no son políticos”. Pretenden ser representantes de una “nueva política”, pero tienen detrás, aunque los ocultan vergonzantemente, a los señores Duhalde, Venegas, Barrionuevo, Amadeo, Puerta o Toma, que de nuevos, precisamente, no tienen nada.

De igual forma, cuando el señor Durán Barba, talentoso publicista y acaso padre del triunfo PRO en la primera vuelta porteña, aparece coludido en una causa penal por enlodar al adversario mediante recursos ilegales, vimos que este hombre niega que eso sea “campaña sucia”, pide infantilmente “basta de agresiones” y le reclama a Daniel Filmus que haga “alguna autocrítica”, materia que él mismo desconoce por completo.

Vimos también que es duro para perseguir a miles de trapitos que se ganan la vida cuidando coches, pero es muy blando para combatir con los que lucran con la prostitución. Persigue con más saña a los pobres que a los explotadores de mano de obra esclava, de los que hay tantos en su ciudad.

Vimos que pintó bicisendas y acertó con el Metrobús, que es una idea de transporte público imperante en muchas capitales latinoamericanas, pero no cumplió su promesa de construir diez kilómetros de subte por año. Al contrario, la ampliación de la red de subtes porteña es una realización del gobierno nacional.

Vimos cómo aumentó un 300 por ciento el impuesto de alumbrado, barrido y limpieza, pero mantiene a la ciudad insólitamente mugrienta, contrariando la Ley de Basura Cero.

Vimos que otorgó reiterados beneficios al Grupo Clarín y otros monopolios, como una licitación por 275 millones de dólares por computadoras que valen menos de la mitad.

Vimos que permitió y defendió la participación de represores y aliados de la dictadura en el Gobierno de la Ciudad.

Vimos que vetó decenas de leyes votadas por la Legislatura, la mayoría sobre políticas sociales. Asimismo cerró centros culturales en todos los barrios y desalentó la participación de los vecinos. Vimos que cerró cursos gratuitos de capacitación laboral en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

Vimos el desmanejo del Teatro Colón, con cuyos músicos está en permanente conflicto, además de que avanzan la reconversión del coliseo en una especie de ópera-shopping y la tercerización de su producción operística.

Vimos cómo vació los hospitales públicos, hoy carentes de insumos básicos como el gas. Y vimos cómo también las escuelas públicas carecen de gas y sus problemas edilicios incluyen riesgo de derrumbes. Y vimos y escuchamos denuncias sobre la compra de netbooks con altísimos sobreprecios.

Y también vimos y vemos que no controla la construcción en la ciudad, lo que implica una pérdida de patrimonio histórico y arquitectónico, que es de la nación entera.

Vimos cómo permite el accionar de matones que golpean y maltratan a las personas en situación de calle, al mismo tiempo que vetó leyes que promovían beneficios para construir comedores y alojamientos temporarios.

Vimos cómo cerró el Servicio de Zooterapia para niños y adolescentes discapacitados, donde se usaban animales, en particular perros, para la rehabilitación.

Y vimos, asombrados, cómo decidió también reducir el presupuesto del Hospital Garrahan, con el argumento de que no todos los niños que se atienden en el hospital son porteños. ¿A ustedes realmente les parece que los argentinos de fuera de Buenos Aires no merecemos el Garrahan?

Y vimos al Hospital Borda sin gas y en peligro de cierre, como el Moyano, donde se rumorea que hay ofertas inmobiliarias inconfesadas.

Vimos cómo se subejecutan presupuestos en salud, educación y vivienda, mientras crece el endeudamiento.

Y vimos también que es un dirigente que huye de los debates, acaso porque no podría tener un apuntador a sus espaldas, como vio todo el país por la tele. Ese tipo que desde atrás le dictaba al oído lo que tenía que decir... ¿a ustedes no les produjo algo así como vergüenza ajena cuando lo vieron?

A mí me cuesta entender cómo se puede votar a un político así, devenido mezcla de Susana-Mirtha-Tinelli de la política. Un hombre vacío de ideas, de discurso, que frivoliza todo y así descoloca lo mejor de la ciudadanía porteña, históricamente de vanguardia, innovadora y culta.

Yo digo que es un hombre que no merece a esa ciudad, porque siempre tiene excusas, echa culpas a los demás, no se hace cargo de nada y hace la plancha como una especie de inimputable autodeclarado y autoimpune. Dios no lo quiera, pero, ¿ustedes se imaginan una tragedia como la de Cromañón con este hombre en el gobierno?

Apenas soy un hombre de provincia sin intención de ofender a nadie, que respetuosamente le propone que este domingo 31, antes de votar, reflexione sobre esto que usted también ha visto. Porque todos lo vimos. Lo vemos.


Fuente
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-173242-2011-07-28.html

lunes 6 de junio de 2011



Rebelión del 2001. El intelectual en su medio.
Por Mariano Cervini
Una vieja sin dientes a los gritos: “No doy más”.Un chico joven, de poco más de 20. “Tengo dos hijos, loco, de cinco años y de dos, y hace dos años que no tengo laburo, loco”.Una mujer de alrededor de 30, desaforada: “Queremos comer, queremos comer”.Escenas de gente caminando tranquila, a la salida de un supermercado, con cajas en la mano.
Página 12, Diario del 19 de Diciembre de 2001

Una mujer grita en medio de la Plaza de Mayo. Es joven. Lleva el pelo recogido y una mochila en la espalda. Los gases lacrimógenos  lo van copando todo. ¿No ven que no estamos más en la época de la dictadura, pedazos de simios con armas? Les dice a la montada, que reparte golpes y tiros al aire sin discriminación. Las cámaras de televisión registran la atrocidad policial. En la volteada entran todos aquellos hombres y mujeres, trabajadores, maestros, amas de casa, que fueron llegando a La Plaza. Que se vayan todos. 39 fueron los muertos por el accionar represivo de la policía. Los ahorros de la gente nunca volvieron tal y cómo ellos los habían depositado en los bancos. Fue una de las mayores estafas al pueblo argentino de toda la historia. Una sonrisa socarrona se nos escapa a los que recordamos la frase del entonces presidente interino Eduardo Duhalde: “el que depositó dólares, recibirá dólares”.  
El colapso no llegó por arte de magia. Años de políticas neoliberales de exclusión social, ajustes y FMI mediante, llevaron a La Argentina al penoso lugar del que aún le cuesta salir. Muchos fueron y son los interrogantes que surgen a la hora de analizar un momento histórico para lograr tener una visión más transparente de los hechos, pero lo que no puede perderse de vista es el rol social que lleva adelante el intelectual para reflexionar y acompañar los procesos políticos de un país en cambio permanente como La Argentina.
En los últimos diez años, los intelectuales argentinos intervinieron de diferentes maneras en estos procesos políticos. Algunos intelectuales apoyaron a los gobiernos en sus políticas de exclusión queriendo justificar lo injustificable; el hambre, la pobreza, la desnutrición y tantos otros males que las decisiones intencionadas de políticos como Menem o De la Rúa llevaron a límites insospechados. Otros permanecieron atentos, con el espíritu crítico que las situaciones sociales de desamparo requieren. Lo importante en este tiempo es tratar de determinar de manera concreta cuál es el rol del intelectual dentro de la sociedad argentina y qué mecanismos resultan los apropiados para ello.
En su tan comentada última visita, Mario Vargas Llosa declaró, entre otras cosas, a la revista Ñ de Clarín, que en las sociedades actuales, el intelectual que surge es alguien que ya no genera problemas, ni ofrece orientaciones, teniendo como base a que la idea de un discurso crítico que le permita a la sociedad repensarse suena extraño en indeseable. Nada más alejado de la realidad histórica de la sociedad argentina.  
Para refutar a Don Mario, valga la siguiente aclaración; el intelectual tiene como función primordial la de tener una visión crítica de la realidad. El intelectual es aquel que considera la realidad desde una conciencia crítica que lo lleve a plantearse salidas, interrogantes, siempre dentro de un marco de discusión que abarque la sociedad en su conjunto.
Los intelectuales argentinos que en 2001 denunciaron de manera activa la falta de justicia social, las políticas de absoluta exclusión, que se hicieron eco de la pobreza, de la falta de oportunidades y el desarraigo son aquellos que intentaron explicar los mecanismos que produjeron el desastre.
Esto se da fundamentalmente por el lazo cada vez más profundo que los intelectuales y el poder político van gestando, un arma de doble filo que el intelectual debe manejar sin olvidar su rol social crítico y activo.
El rol intelectual frente a la política sufrió de cambios importantes desde aquel momento hasta nuestros días. El 2001 fue una cuña que abrió a los intelectuales la posibilidad de encontrar respuestas certeras que acompañen a los movimientos políticos en cambios profundos de modelos que generen mayor inclusión hasta devenir actual, en que los intelectuales más audaces mantienen su espíritu crítico alerta para ofrecer alternativas al profundo cambio que vive La Argentina. Si bien el intelectual puede tomar partido por ciertas ideas políticas y acompañar procesos, no debe nunca perder esa capacidad de poder ver de manera crítica los mecanismos que confluyen en la política actual y criticar lo que considere necesario.
Asimismo, el 2001 es un caso de rebelión social interesante para replantear de manera constante la función primordial del intelectual en la sociedad.
Muchas veces tuve que enfrentarme a la retórica facilista de la clase media en preguntas cómo la siguiente: ¿vos qué te hacés el intelectual preocupado por los pobres si vivís en una casa con calefacción y nunca te faltó nada? La respuesta, si bien es un tanto obvia, remarca el rol intelectual dentro de una sociedad  en crisis. El rol de intelectual descansa en un privilegio y una contradicción. Desde mi cosmovisión particular, tener conciencia social de aquel privilegio, y asimismo, conocer el dolor de la exclusión de aquellas grandes mayorías sociales, deriva en que una persona que quiere abolir el propio orden social se convierta en intelectual. Un traidor para el sistema.
Así lo explica uno de los grandes intelectuales argentinos, Vicente Zito Lema: “Creo que esta es la única forma en que un intelectual puede vivir en la contradicción: Cuando tiene conciencia del privilegio del que goza, y cuando tiene plena conciencia de que ese privilegio se funda en el dolor del otro. Desde ese momento, asumo mi rol de intelectual y trabajo, poniendo todo mi conocimiento, para abolir el orden del sistema, con la idea utópica para estos tiempos, de que esa función vuelva a ser ejercida por el conjunto de la sociedad”[1], como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que acompañaron aquella rebelión de 2001, como aquellos trabajadores que salieron a la calle porque no tenían qué comer y estaban desocupados, como aquella chica que menciono al principio de la nota que les gritaba a los policías de la montada.
Tal vez, lo que necesite el intelectual argentino es mayor inclusión en las decisiones políticas de parte de aquellos que tienen el poder. En un país que necesita de la inclusión así como de las instituciones encargadas de generar políticas de integración, es el poder político quién debería dar mayor espacio a los intelectuales para que éstos tengan la posibilidad de mantener un diálogo abierto y no solamente quedarse en opiniones o advertencias frente a lo que consideran justo o injusto. Convocar a pensadores de diversas disciplinas e ideologías muy distintas para enriquecer el debate y de ésta manera lograr un nivel de reflexión que básicamente ayude a comprender no solamente sobre cómo llegamos hasta acá, sino también hacia dónde vamos como sociedad.





2 ésta nota fue publicada en la revista nro. 4 del CEFyL


viernes 3 de junio de 2011


Beatriz Orlowski de Amadeo : La funcionaria impresentable.

Comiendo fresas.
                                                          
La presidenta del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad se prestó para una entrevista con el Diario Tiempo Argentino y dejó en claro que a la hora de tratar de defender una gestión indefendible como la de Mauricio Macri en Capital, no queda más que el titubeo. Las preguntas del matutino se centraron en las distintas acusaciones a la institución, cuyos trabajadores aseguran, vive una situación de emergencia. Malas condiciones edilicias, tercerización de servicios, desconocimientos de instancias institucionales y un absurdo desconocimiento de las necesidades primarias de los niños y adolescentes a los que se les recomienda en un portal oficial comer queso cheddar, fresas y jugar al beisbol para combatir “la mala onda”.
“Acá el sindicato a todo le pone un nombre”, dice Orlowski cuando se le pregunta sobre la situación de tener 16 profesionales para 3600 casos que se quejan por un sistema de rotaciones que los obliga a ir a otras defensorías para cubrir otros casos, debido al colapso de la institución que ella se encarga de negar una y otra vez. Pero no solo la rotación por falta de personal afecta a los trabajadores del Consejo, sino una política de exclusión que propone desde el vamos ingresar en el campo de los que tienen y justificarse en que “son derechos para todos, no solamente para los pobres”. Cuánta hipocresía.
Más allá del juego de preguntas y respuestas, resulta interesante escuchar las palabras que utiliza la funcionaria para perfeccionar un discurso cínico plagado de lagunas. ¿Quién le acercó la propuesta? le pregunta la periodista cuando tocan el tema de la página web Veo-Veo, que luego de ser presentada oficialmente tuvo que ser retirada por los errores que tenía, fresas con cheddar incluídos. Ella responde, “una gente”. Cuando le preguntan si la página va a volver a estar, con su versión corregida on line nuevamente, contesta que “ahora” va a hablar con “el señor que se ocupa de nuevos medios” para que lo haga. “una gente” “el señor de nuevos medios”, las imprecisiones son tan enormes que uno piensa que en verdad no sabe de qué está hablando.
Es la delegación de zona sur, la que recibe más del 40% de los casos, la zona más pobre. Los trabajadores no dan abasto, pero bueno,  “acá el sindicato a todo le pone un nombre”. Las frases no son únicamente frases, las fresas no son únicamente fresas.  
Esta imprecisión es una resultante común del discurso macrista, y lleva un tinte en extremo despectivo que recuerda al famoso “aquella señora” del líder PRO, cuando mencionaba a la presidenta en una entrevista televisiva. En sintonía con lo mismo se encuentra Orlowski, en todo el contenido de un discurso vacío y repleto de ignorancia sobre la realidad institucional que la rodea.